Episodio 3: Aprender a deshacerse de las cosas

marzo 27, 2018

Episodio 3: Aprender a deshacerse de las cosas

Una de las cuestiones más difíciles al iniciar el proceso del minimalismo es el de desprenderse de los objetos que no necesitamos ni utilizamos, de los que creemos que necesitamos pero en realidad son totalmente dispensables. En mi caso, experimenté esta gran dificultad al deshacerme de cosas debido por lo menos uno de estos cuatro aspectos:

Por el valor emocional que les daba a las cosas
Porque temía que si me deshacía de ellas después me harían falta.
Porque quería repararlos después pero aplazaba indefinidamente la reparación.
Porque sentía que deshacerme del objeto sería como perder el dinero que había invertido en él. 

En los cuatro aspectos, la aceptación de que todo objeto cumple un ciclo y una función es clave para dejar ir aquello que ya no necesitamos.

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El reto de deshacerse de lo innecesario

Una de las cuestiones más difíciles al iniciar el proceso del minimalismo es desprenderse de los objetos que no necesitamos ni utilizamos, de los que creemos que necesitamos pero en realidad son totalmente dispensables. En mi caso, experimenté esta gran dificultad en cuatro aspectos: el valor emocional que les daba a las cosas; temía que si me deshacía de ellas después me harían falta; quería repararlos después; sentía que deshacerme del objeto sería como perder el dinero que había invertido en él. 
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El valor emocional de las cosas

En el primer caso, solía poner en muchos de mis objetos un valor emocional, ya fuese grande o pequeño, ya fuese porque alguien que aprecio o apreciaba me lo había regalado, porque me recordaba a algo: un viaje, un momento, una persona. Sentía que no tener el objeto sería como perder ese recuerdo, por un lado, y por el otro sería como traicionar o decepcionar a la persona que me lo había regalado. Me di cuenta de que esas cosas, además del valor que yo les daba, también llevaban consigo la carga del temor al perderlas y que muchas de esas emociones ya no tenían significado, ya fuera por el tiempo que había pasado, porque el Yo de ahora tenía una percepción totalmente diferente a la de ese momento, o porque esos recuerdos habían sido reemplazados por otros más valiosos y significativos.
De aquí que salir de estos objetos era también salir de la carga que representaban, era abrirle más espacio en mi vida a las experiencias y recuerdos más valiosos y aceptar que con el tiempo algunas cosas pierden su significado, y otras cobran significados nuevos. Por supuesto, esto no quiere decir que me he deshecho de todo aquello que tenga un valor emocional, solamente me liberé de aquellos objetos cuyo valor emocional ya no era real, sino que era el recuerdo del valor que alguna vez tuvieron. 
Poco a poco he dejado de darle importancia a aquellos objetos, simplemente acepto que cumplen una función y un ciclo. Esto es algo totalmente personal, nadie puede decirle a nadie más de qué objetos emocionalmente valiosos deshacerse, por muchos o pocos que sean, ese es un proceso que cada uno debe hacer según su propia historia de vida. 

El temor a que me hará falta después

En el segundo caso por el que se nos hace difícil deshacerse de las cosas es el miedo de que a lo mejor más adelante se van a necesitar. Esto puede ser cierto en muchas ocasiones, pero hay un indicador de que no es así: que haya pasado ya un período de tiempo largo, digamos, seis meses o un año, en el que ese elemento no se haya utilizado o tan siquiera desempacado. A veces yo encontraba por accidente cosas que ni siquiera recordaba que tenía. Para ese momento ya había comprado otros objetos del mismo tipo o función. Muchos llevaban meses almacenados y algunos incluso ya se habían deteriorado. En este sentido, lo mejor es simplemente aceptar que son cosas que no vamos a utilizar y que podrían ya sea serle útiles a alguien más, o incluso significarnos un poco de dinero si decidimos venderlos por internet o a un conocido.

El querer repara más adelante

El tercer caso es similar, guardaba algunas cosas que se habían roto pensando en llevarlas al técnico más adelante o pensando en repararlas yo mismo. Sin embargo, después de varios meses allí seguían almacenadas. Aquí la decisión se trata de tirarlo o repararlo, sin dejar pasar más tiempo. 

El temor a perder lo invertido

El cuarto caso está muy relacionado con los dos anteriores y es el sentir que al deshacerse de algo es como perder el dinero, inversión o esfuerzo que invertidos en eso. En tal situación, vuelve la importancia de aceptar que a pesar de lo que nos haya costado, ya no nos es útil, ya no nos satisface o ya no tiene relevencia. Ya no nos aporta y solamente ocupa un espacio físico que podríamos aprovechar mejor. Por otro lado, como ya mencioné, frecuentemente se puede recuperar algo del valor económico vendiendo aquello que no se necesita.

Estos cuatro casos, el del valor sentimental, el del miedo a necesitar el objeto, el posponer indefinidamente su reparación o el sentir que se pierde una inversión, los experimento cada vez menos. En la medida en que uno se deshace de cosas llegan más, ya sea por necesidad, deseo, impulso, por un regalo. Sin embargo cada vez es más fácil discernir entre el valor del momento y del recuerdo y el valor del objeto como tal. Cada vez es más fácil aceptar que todo objeto tiene un ciclo de uso, ya sea largo o corto y que el término de ese ciclo puede ser que deba irse a la basura o al reciclaje por su estado de deterioro, o que deba pasar a manos de alguien a quien le ofrecerá la funcionalidad o satisfacción que me ofreció a mí en el pasado. Así, cuando vuelvo a hacer filtros de lo que ya no necesito, la cantidad de cosas es menor, el ejercicio de desprenderse deja de ser difícil para comenzar a convertirse en un alivio y los espacios físicos y mentales se despejan y se hacen más agradables, pues en ellos encuentro fácilmente aquello que me importa.

Eso es todo por este episodio. Les agradezco muchísimo su atención y me gustaría saber cuáles de estos cuatro casos experimentan con frecuencia y cómo los manejan, o si también hay casos distindos que la gente experimenta pero de los que muchos aún no somos conscientes. Por favor compartan sus ideas en la sección de comentarios y recuerden subscribirse.

Hasta la próxima

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