Episodio 4: Simplificar el clóset

abril 03, 2018

Una de las mejores decisiones en mi camino del minimalismo ha sido la de reducir la cantidad de prendas que tengo. Esto no quiere decir en absoluto que ahora me vista toda una semana con el mismo pantalón y la misma camisa o que utilice solamente dos colores en mis prendas. Quiero decir, simplemente, que me deshice de aquello que no me gustaba, que ya no servía, o de lo que no quería desprenderme.

Me di cuenta de que tenía muchísima ropa pero que no utilizaba ni la mitad de lo que tenía, por tres razones:

Porque guardabas las prendas deterioradas para usarlas solo en casa o por si necesitaba hacer un trabajo manual.

Porque se trataba de ropa que no me ponía porque no me sentía bien, no era de mi gusto o de mi estilo.

Porque la prenda era demasiado formal o demasiado informal para las situaciones en las que me desenvolvía.

Al ser consciente de esas tres razones, la purga constante de ropa se volvió muy fácil de hacer. Puedes escuchar el cómo y los beneficios en el audio del podcast.


Episodio 4: Simplificar el clóset

[Transcripción del audio]

Una de las mejores decisiones en mi camino del minimalismo ha sido la de reducir la cantidad de prendas que tengo. Esto no quiere decir en absoluto que ahora me vista toda una semana con el mismo pantalón y la misma camisa o que utilice solamente dos colores en mis prendas. Quiero decir, simplemente, que me deshice de aquello que no me gustaba, que ya no servía, o de lo que no quería desprenderme.

Hasta el momento, he hecho alrededor de tres purgas en mi clóset, y en cada una de ellas he sacado una cantidad considerable de prendas. La purga más grande fue, por supuesto, la primera. En esa ocasión me di cuenta de que tenía muchísima ropa pero que no utilizaba ni la mitad de lo que tenía, por varias razones:
La primera, era porque algunas prendas estaban deterioradas y evitaba usarlas para salir a la calle, pero las guardaba para usarlas en casa o para algún trabajo manual. Eventualmente, de todas las guardadas con ese propósito solamente terminaba por usar una o máximo dos.

La segunda, porque se trataba de ropa que no me ponía porque no me sentía bien. Esto viene especialmente cuando se trata de algo que no había escogido sino que había llegado como un regalo. La prenda estaba en perfecto estado y por eso no quería deshacerme de ella, pero a la vez no me sentía bien al ponérmela, no era mi estilo o mi gusto.

La tercera, porque era demasiado formal o demasiado informal. En mi trabajo anterior debía vestir siembre camisa y corbata, de modo que tenía alrededor de 20 unidades de cada una. Sin embargo, cuando cambié de trabajo, dejé de utilizarlas por comodidad ya que vivo en una cuidad de clima cálido y porque mi trabajo no requería ese tipo de prendas. Entonces las camisas y corbatas, todas en perfecto estado, se quedaron allí guardadas por un buen tiempo. Igualmente, tenía mucha ropa informal que solamente vestía los fines de semana porque el resto de la semana utilizaba la ropa de trabajo, y de esa prendas informales, especialmente camisetas, o playeras, terminaba usando las mismas tres o cuatro.

Un guardarropa minimalista

Decidí entonces dar el paso y donar todas aquellas prendas que aún eran presentables o utilizables, y conservé solamente aquellas que sabía que en realidad utilizaba. Por supuesto, conservé unas pocas camisas que utilizo a veces para reuniones o eventos, así como alguna ropa para el fin de semana. Y mi ropa de trabajo, bueno, como mi trabajo no requiere un código de vestimenta ni uniforme utilizo camisas tipo polo que pueden bien utilizarse en ambientes informales. 

Como ya no tengo tantas prendas y mi memoria a corto plazo no es la mejor, a veces debo estar atento a no repetir las mismas camisas durante la semana, pero no es nada que no pueda solucionar el guardarlas de forma que estén más al alcance las que utilicé hace más tiempo.

Ya no lucho con pilas de ropa en mi clóset. Lavar y doblar mis prendas ya consume muy poco tiempo y es muy rápido de hacer. Y, lo más importante, me siento súper bien con cada prenda que llevo puesta. Cuando la ropa vuelve a acumularse, hago una nueva purga y quedo de nuevo con prendas en buen estado y con un clóset despejado.

Por supuesto, cada quién tendrá sus necesidades diferentes en cuanto a cómo vestirse, puede que sean más complejas o más sencillas que las que yo describo. El caso es que cada quién es quien determina cuánto es suficiente.

Me gustaría conocer su experiencia con el manejo de la ropa para simplificar su clóset y así mismo el proceso de lavar y guardar la ropa. Compartan sus experiencias en la sección de comentarios, estaré muy atento a leerlas.

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Hasta la próxima.

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