Episodio 7: Reducir el uso del teléfono móvil

abril 24, 2018

Desarrollamos temor a estar desconectados y desocupados. Usamos el móvil cuando esperamos los cinco minutos que faltan para iniciar la clase, aguardamos el bus, una cita médica o una entrevista. Dejamos de conversar cara a cara, de observar los pequeños detalles, para vivirlos a través de una pantalla. 


¿A usted también le sucede? ¿Cómo saber si su uso del celular es poco, moderado o alto? Descubra algunas formas de saberlo y de enfrentarlo en el audio de este episodio.



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Episodio 7: Reducir el uso del teléfono móvil

[Transcripción del audio]

Siempre he considerado los celulares como una gran herramienta. El mío me ha sido útil como elemento de trabajo y de productividad: tomo notas, leo y envío correos, uso diccionarios, listas de tareas, entre otros. Sin embargo, el móvil también ha resultado ser una fuente de distracción e incluso de ansiedad: notificaciones constantes, la urgencia de estar conectado, utilizarlo mientras se interactúa cara a cara con otras personas. De fondo problema es tanto de autocontrol respecto al uso del dispositivo como de la forma en que las aplicaciones están diseñadas para mantenernos en línea.

Repetidamente he identificado que yo y otros miembros de mi familia interrumpimos conversaciones, actividades, almuerzos juntos, por atender nuestros celulares. También he notado en mi que a veces prefiero dedicarme a ver videos o a hacer otras cosas en vez de compartir con las personas que quiero. Por más que saque como excusa que tengo algo que hacer o que estoy cansado, después de ser honesto conmigo mismo encuentro que no tenía nada para hacer en el celular y que a pesar del supuesto cansancio podía seguir usándolo por horas. 

Desarrollamos temor a estar desconectados y desocupados. Cuando esperamos los cinco minutos que faltan para iniciar la clase, el bus, una cita médica o una entrevista, deja de ser concebible el solamente sentarse allí y esperar sin hacer nada más. De manera mecánica, automática, tomamos el celular para ver un video, revisar una red social, etc. Si no tenemos conectividad igual activamos la pantalla para inmediatamente caer en cuenta de que no hay una red disponible. Nuestro móvil se ha tornado en una necesidad pero, atención aquí, que es una necesidad creada, no una necesidad real. Es una dependencia. Los primeros veinte años de mi vida los viví sin un smartphone, nunca lo necesité ni me hizo falta. Lo compré más por seguir la tendencia que por otra cosa, pero terminé pegado a él mucho más tiempo del  que debía.

¿A usted también le sucede? ¿Cómo saber si mi uso del celular es poco, moderado o alto? Hay varias formas de saberlo. La primera es tan solo sentirse saturado o caer en cuenta de que se está perdiendo de momentos importantes o que está pasando más tiempo del que debería en el teléfono.

Si esta no es su experiencia, existe una aplicación para Android y iOS llamada Checky, la cual registra cuántas veces desbloqueamos la pantalla de nuestro celular. También hay aplicaciones como Quality time, para Android, y Moment para iOS que nos indican por cuánto tiempo usamos el móvil durante el día. Cuando utilicé estos servicios me sorprendí de alcanzar a veces 30 o 40 desbloqueos en una hora, o más de cien desbloqueos de pantalla en un día. ¿Para que querría yo ver mi celular más de cien veces? ¿Por qué no me daba cuenta de ello? Porque es un hábito inconsciente, tan frecuente que ya lo hacemos en piloto automático, y allí nos quedamos enfrascados.

Entonces, si por cuenta propia o a través de las aplicaciones que mencioné notamos un uso del celular mucho más alto del apropiado, hay múltiples formas de reducir nuestra dependencia. A continuación algunas de las estrategias que funcionaron para mí y que también podrían servirle a alguien más.

1) Ser honesto con uno mismo.

Dejar de justificarse con excusas para el usar el teléfono todo el tiempo. No es una cuestión de decirle a alguien "es un mensaje importante" o "esta actualización es de mi interés" sino de confrontarse a sí mismo y a nadie más. Dejar de ver esa foto en Instagram o en Facebook, dejar de recibir esa notificación, no va a afectar mi vida.

2) Desinstalar todas las redes sociales y los juegos.

Una vez los desinstalamos la vida sigue allí, en su curso normal. Como dije hace un momento, aunque no busco satanizar el celular, tampoco quiero decir que todo sea responsabilidad del usuario. Vi hace poco en el canal de Youtube de Vox, que las interfaces de muchas aplicaciones, especialmente las de las redes sociales, están diseñadas para que no salgamos de ellas. ¿Cómo es esto? La forma más elemental es con el bombardeo constante de notificaciones por la más mínima interacción mía o de otra persona con la red. Lo que sigue es lo que se llama el "infinite scroll" que se refiere a la funcionalidad en la que no vemos el contenido en páginas, sino que nos deslizamos hacia abajo para ver más contenido y, a medida que bajamos, aparece más y más y más, casi como algo infinito. Con esto se busca que el usuario siempre tenga algo para ver y, si lo que ve no llama su atención, puede seguir y seguir descendiendo. Hay otros trucos que se usan como son ofrecer recomendaciones de videos o texto según lo que hemos visto y reproducir automáticamente un nuevo video tan pronto hemos terminado de ver el de nuestro interés. Con estas aplicaciones desinstaladas, no habrá forma de que quedemos absorbidos como elementos útiles a ellas, en vez de ellas sernos útiles a nosotros.

3) Utilizar Forest.

Es una aplicación en la que se planta una semilla digital. Para que esta semilla crezca y se convierta en un árbol, debemos dejar totalmente inactivo el móvil por 30 minutos. Si llegamos a usar el dispositivo durante ese tiempo, el árbol se marchitará. La aplicación va sumando los árboles que hayan crecido y va creando un bosque para que veamos nuestro progreso.

4) Determinar horarios para apagar el teléfono.

Se escoje un día y hora en los que no va a utilizar el teléfono y se apaga el dispositivo. A medida que pasa el tiempo se van aumentando la frecuencia y duración de los períodos sin celular.

5) Cancelar el plan de datos.

Esta es una opción un poco más radical y es viable cuando algunas de las anteriores no ha sido fructífera. Si uno teme quedarse incomunicado siempre puede utilizar las llamadas telefónicas. El hecho de que una llamada de voz consume el crédito de minutos y demanda más atención para interactuar, ayudará a que sólo se use el teléfono cuando es verdaderamente necesario.

6) Cambiarse a un teléfono que sirva solo para llamadas.

Estos teléfonos recientemente han sido llamados "dumbphones" o teléfonos tontos en contraste con los "smartphones" o teléfonos inteligentes. Sirven solamente para hacer y recibir llamadas y mensajes de texto, y algunos tienen también el famoso juego de la culebrita. Cuando el usuario termina siendo dependiente de su propio dispositivo, un teléfono básico garantizará la comunicación, con el beneficio de que estos teléfonos tienen una duración de batería mucho más extensa.

Estas han sido algunas ideas de cómo he reducido el uso de mi dispositivo móvil para aprovechar mejor mi tiempo y mejorar mi interacción con quienes quiero, para estar presente. Hay gran cantidad de otras herramientas, aplicaciones y estrategias que pueden ser también muy efectivas. Me gustaría saber cómo se ven a ustedes mismos respecto al uso de sus teléfonos y qué han hecho cuando se dan cuenta de que lo están utilizando más de la cuenta.

Compartan sus ideas en los comentarios o también y también a través de redes con el hashtag vivir minimalista. Recuerden  seguirme en Facebook y Youtube como "VivirMinimalista" y en Twitter e Instagram como @Minimalistamu.

Todos los enlaces a las aplicaciones y artículos mencionados en este episodio podrán econtrarlos en las notas en www.VivirMinimalista.com


Hasta la próxima.

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